Cada metro de roca lleva la cuenta de lo que le has hecho. A eso lo llamamos cicatriz, y va de 0 a 100. Sube cuando picas — no solo la celda que rompes, también todo lo que hay alrededor— y baja sola, despacio, entre expedición y expedición.
Una cicatriz suelta se cura rápido. Una zona entera herida no se cura casi nunca, porque la roca sana de al lado es la que ayuda a sanar. Por eso conviene picar disperso y superficial, no cavar siempre en el mismo sitio.
En la roca: vetas rojizas que se multiplican con la cicatriz, y un destello cada vez que hieres algo. En el HUD, a la izquierda: la lectura de la zona donde estás y en cuántas expediciones sana. Y con M tienes el mapa de calor de toda tu obra.
Un cadáver que dejas enterrado cura la roca a su alrededor para siempre. La madera (Q) reduce en un 40% la cicatriz que dejas. El Vidrio no se cicatriza nunca.
No hay botón para subir. Se sale por donde se entró: trepando hasta la superficie y saliendo por la boca del pozo. Eso quiere decir que la mitad del aceite es para volver, y que una escalera puesta a tiempo, o un montacargas, valen lo que cuestan.
Si te quedas sin luz ahí abajo, mueres. El cadáver conserva tu saco y cualquiera puede ir a por él, pero esa expedición se acabó.